miércoles, 20 de abril de 2011

LO QUE FALTABA

Ahora el filosofo K, José Pablo Feinmann propone cambiar la Bandera...

REEMPLAZANDO EL SOL POR EL PAÑUELO BLANCO DE LAS MADRES Y ABUELAS DE PLAZA DE MAYO


Un viejo fantasma recorre otra vez (saludablemente) América latina: el de la identidad nacional.
Hemos advertido que la ponderada globalización que impulsa el Norte implica, para nosotros, una globalización en exterioridad.
Nos globalizamos, pero bajo la imagen, los valores, la ideología, la economía y la agobiante y omnipresente cultura del Otro.
Los teóricos de la globalización proponían que no había Otro.
Pero lo hay.
Esta globalización (la globalización capitalista terciaria, informática y desterritorializada aunque territorializada en Wall Street y el Pentágono, no es cuestión de engañarnos) suponía que la globalización era la unidad final y armónica de los Otros, de todos los Otros que, armonizándose, finalizaban por constituir el sistema de lo Uno: el perfecto sistema de la globalización capitalista.
Esto –quién no lo sabe, lo sabemos todos y el que no lo sabe lo oculta o no quiere saberlo– significó en los hechos (y entre esos hechos el más reciente y decisivo es la invasión a Irak) el poderío hegemónico de Estados Unidos como gran potencia bélica, financiera y comunicacional.
No se globaliza el Todo.
Se globaliza lo uno (un Uno muy concreto: el proyecto bélico–comunicacional norteamericano) que constituye a todos los demás en tanto partes de ese Uno.
De este modo, caen los Estados Nacionales, las identidades nacionales, los aranceles proteccionistas y –con ellos– cualquier posibilidad de un desarrollo industrial autónomo, de una producción y un mercado de trabajo y consumo autónomos y desaparecen también (o, al menos, así debiera serlo) las banderas nacionales.
Porque –y éste es el momento
– hay que hacer una pregunta:
¿Cuál es la bandera de la globalización?
Que nadie se haga el distraído.
Todos los sabemos.
Algo fastidiado, Huntington critica un concepto del mundo islámico que habla de la occidentoxicación.
Bien, así estamos todos: occidentoxicados.
O, si se quiere, macdonalizados.
Lo cual es muy coherente con el estilo de esta globalización tercer milenio. Hubo antes globalizaciones.
Desde 1492 que las hay, ya que, en rigor, el capitalismo es un sistema globalizador.
Pero, en este tercer milenio, la globalización está hegemonizada por la gran revolución capitalista que la dinamiza, que la encarna: la revolución comunicacional.
Al constituir ésta una poderosa generadora de imágenes, conceptos, identidades y –de un modo aplastante– subjetividades, el resultado de esta globalización capitalista es el borramiento, el arrasamiento sin más de las identidades nacionales.
Las que pasan a ser folclóricas, arqueológicas, restos del pasado, rescoldos de otra historia.
Esto hay que evitarlo.
Muerto el “arrorró” de la globalización ha vuelto a estar sobre la mesa de debates el tema de la identidad nacional.
Porque es muy simple: o estamos con este Todo o no estamos con él, ya que es así como el Todo se presenta: “Con nosotros o contra nosotros”, dice el Presidente Totalizador del Imperio de la Totalización, que, ésta sí, no lo dudemos, es totalitaria.
Nosotros, entonces, queremos conservar algunos aspectos de nuestra identidad para conservar sencillamente nuestro país y no dejar que el todo se lo devore, tal como estuvo a punto de ocurrirhasta, pongamos, diciembre del 2001 y hasta un poco más allá y tal como está por ocurrir siempre, pues ese peligro es el peligro y lejos, muy lejos está de desaparecer. Retomemos entonces la identidad nacional.
Requiere ante todo un espacio, una territorialidad. Unas fronteras que dibujen el territorio de su Parte, de su rostro, de, claro, su identidad.
Esa frontera requiere una gobernabilidad, tema que nos lleva al del Estado–Nación o, si se quiere, al Estado nacional, que debe ser recreado, sostenido por la ciudadanía que deberá constituirse en poder constituyente y –si es necesario– expresar su potencia para defender al poder constituido nacional si es agredido por los poderes (económicos, casi siempre) de la globalización totalizadora. Y esta territorialidad nacional deberá tener ciertos símbolos que le otorguen cierta identidad.
El más habitual de estos símbolos es la llamada bandera nacional. He llegado al tema que quería tratar.
En este nuevo universo globalizado-informático, que borra las identidades nacionales en nombre de lo Uno, pareciera absurdo que existan banderas: ¡hay tantas ya! McDonald’s, Disney, Hollywood o la inefable de las barras y las estrellas bien podrían ocupar ese lugar.
Pero hay un problema.
Uno, en principio.
Como nosotros no queremos globalizarnos, es decir, someternos a la unicidad bélico-comunicacional del Imperio, deberemos tener un pedazo generoso de tela que tenga algunos colores y del que podamos decir que es nuestra “bandera”.
Hemos tenido una y todavía la tenemos.
Bien, para ser claro: a mí no me gusta.
Esa bandera expresó, en el siglo XIX, los intereses de lo que Juan Bautista Alberdi llamaba la provincia-metrópoli: Buenos Aires.
El Interior federal, arrasado por el colonialismo interno de Buenos Aires, no se expresó por medio de la azul y blanca.
Con esa bandera se arrasó el Paraguay.
Se hizo la Campaña del Desierto.
Se reprimió a los inmigrantes.
Se masacró la Patagonia.
El coronel Varela festeja, con sus amigos británicos, el triunfo sobre los pobres obreros patagónicos entre banderas azules y blancas y banderas inglesas, que se llevaban bien.
Con esa bandera asume Uriburu.
Perón cambia un poco los símbolos, pero los conserva.
La “libertadora” agobia con la azul y blanca como encarnación de la libertad y la democracia “recuperadas”.
Onganía reprime con esa bandera el Cordobazo.
Con esa bandera asume Videla y aquí llegamos al desborde, al horror, al azul y blanco teñido de sangre.
La bandera se transforma en la bandera del Mundial.
La única bandera.
La bandera de la Argentina y de su gloriosa selección.
“Fiesta, qué fantástica, fantástica esta fiesta.”
La fiesta de todos es azul y blanca.
Una sola bandera y una sola bandera es el Terror, el miedo, la negación de lo diferente. Y luego, Malvinas.
Y otra vez la bandera.
Y se nos recuerda que “nunca fue atada al carro de ningún vencedor de la tierra”.
Bueno, tampoco se había enfrentado con muchos: salvo, sí, con españoles y paraguayos famélicos en los esteros colorados donde se amontonaban los cadáveres.
El día que enfrentó a sus viejos patrones, a sus socios en la masacre patagónica, se la llevaron.
Ellos, los ingleses, atada a su carro de vencedores.
¿Qué proponer entonces?
Otra bandera.
Vamos de a poco.
Estamos en busca de los símbolos nacionales que signifiquen algo para nosotros hoy.
Porque HOY es que hay que librar la ardua lucha (hegemónicamente cultural) de la identidad de este territorio que habitamos.
Si alguien quiere conservar la azul y blanca y si –más aún– la quiere conservar con ese sol en el centro, ese sol enceguecedor que identifica a la bandera como bandera de guerra, que la conserve.
Pero para los actos militares o, a lo sumo, para algunos protocolos oficiales. Aquí, desde estas líneas, tenemos una propuesta que debiera ser casi inapelable.
El único símbolo nacional glorioso, universalmente aceptado, honrado e incorporado por otros países como símbolo de la más pura de las luchas, la de lucha por los derechos humanos es el pañuelo de las Madres y las Abuelas de Plaza de Mayo.
Paraeste siglo XXI, para esta lucha de hoy contra la globalización del Uno Imperial, necesitamos otra bandera.
Que sea azul y que sea blanca, como la anterior.

De acuerdo. Pero le sacamos ese sol de la guerra y ahí, en ese lugar, reemplazándolo, ponemos el pañuelo blanco de las Madres y la Abuelas, el pañuelo de la paz, el de la vida, el de nuestro más genuino, verdadero orgullo.

José Pablo Feinmann

lunes, 18 de abril de 2011

HIJOS: UN LIBERAL Y UNA CORRUPTA

¡Basta Hebe que me hago pipi! “Las madres hoy somos felices, porque nuestros hijos están en ellos, los que están trabajando. Nuestros hijos son Amado (Boudou), Felisa (Miceli), los sentimos nuestros. Lo mejor que le puede pasar a alguien cuando le destruyen la familia, le queman la casa, es empezar a sentir a sus hijos vivos en otros que pelean”, dijo Bonafini. 1.- Boudou es un egresado de la ultraliberal Universidad CEMA, un centro de estudios económicos que fue fundado por el ex ministro de Economía del menemismo, Roque Fernández, y el ex presidente del Banco Central en esa época, Pedro Pou.Militante en su juventud de la UCeDé de Alvaro y María Julia Alsogaray. 2.- Miceli es una supuesta economista que fue designada en el ministerio del ramo por Kirchner y terminó sus días cuando descubrieron en su despacho una bolsa con 100.000 pesos y 30.000 dolares cuyo origen nunca quedó aclarado. Red Patriotica Argentina

domingo, 10 de abril de 2011

CARTA DE UN VILLERO


Hola, permítanme presentarme... Soy un VAGO habitante del conurbano bonaerense, aunque bien podría estar viviendo en alguna de las villas de la Capital Federal. Esa cuestión no importa. Le pedí a un amigo que escribiera esto ya que soy bastante bruto para escribir porque no terminé la escuela, ni me interesó hacerlo y por supuesto tampoco lo pienso hacer. No he cumplido muchos años de vida pero ya tengo 5 pendejos, por los cuales, gracias a usted, cobro $ 1200 en concepto de Asignación Universal por hijo. A eso hay que sumarle los $ 1.000 que cobro por un Plan Argentina Trabaja, más los $ 150 de mi mujer por un Plan Trabajar que se multiplica por 3 ya que vivo con mis suegros que tienen otros 2 planes iguales. Lo que suma en total $ 2.650 mensuales que ingresan a mi hogar. T odo eso me viene absolutamente gratis, ya que ninguno trabaja y lo cobro alegremente en los cajeros automáticos con la tarjeta sin más trámite. ¿La casa?... Me la regaló el Estado o la tomé, da igual..... A eso hay que sumarle alguna changuita que me hago cuando el puntero peronista me convoca y voy a vociferar a la vía pública la marcha peronista en apoyo a Cristina, blandiendo un palo o un fierro, amenazadoramente. Muchas veces nos tapamos la cara con pañuelos o pasamontañas, y eso nos hace sentir más fuertes y seguros. Choripan, coca cola y si la llevo a la patrona, cobro doble. Desde ya que de trabajar, nada. No..., no trabajo. ¿Para qué si con eso me alcanza y sobra...? No pago ningún impuesto, me subsidian la electricidad y el gas, me dan bolsones de comida, calzo zapatillas Adidas de $ 350, veo Direct TV o estoy enganchado de Cablevisión y mi celular es de última generación. Eso me da mucho tiempo de ocio que aprovecho para ir a hacer estragos a la cancha, romperle la cabeza a un antagonista o a un policía (¡¡¡ cómo odio a la poli...!!!), ponerme en pedo, y mostrar mis ostentosos tatuajes. Me gusta romper los trenes, las plazas, las bolsas de basura y hacer pintadas en algún edificio público. El concepto de cuidado del espacio público no forma parte de mi cultura. En la heladera tengo un buen surtido de vinos y cervezas. En una cajita guardo el paco y la merca. De mi pared cuelga un póster del Che Guevara. No sé muy bien quién es, ni lo que hizo este barbudo pero yo lo admiro porque me siento parte y protagonista de algo. Además Maradona lo tiene tatuado en un brazo !!... Debe ser otro ídolo !! De la alimentación de mis vástagos, se ocupa la escuela pública y si alguna maestra se atreve a querer disciplinarlos, allí estaré yo para pegarle una patada en el cu .... ¿Quién se cree que es...? A veces los llevo a las marchas para que vayan absorbiendo la cultura piquetera y los uso como escudos humanos si los ratis se ponen pesados. Mi vida transcurre entre cogidas con mi jermu, alguna compañera de las marchas, o cualquier mujerzuela de Constitución. A veces me pega mal la merca y salgo a hacer “algún hecho”... entiéndase, a afanar. Prefiero como víctimas los pendejos que salen de la escuela o los jubilados, porque esos no saben defenderse. Es fácil. Si se me da por trabajar, lo hago sólo por unos días y nunca trabajo los lunes. Es San Perón. El tema es que no puedo trabajar en blanco (legal) porque pierdo los planes sociales y eso es mala palabra para mí. Las jodas comienzan los viernes, sacó mis potentes bafles, hago sonar pibes Chorros” o “El Polaco” y comienzo a intoxicarme. Asado todos los fines de semana y dada la resaca, los lunes duermo hasta tarde. Si existe algo que me perjudica o no me gusta, salgo con los compañeros a cortar calles, vías y siempre tengo un arsenal de piedras para repartir a quien le moleste. Me río de los imbéciles que trabajan y pagan sus impuestos porque gracias a ellos yo puedo seguir adelante con mi cómoda vida. El Estado me garantiza libertad de acción y si caigo a la Tumba (prisión) por algún motivo, sé que las benignas leyes y los derechos humanos, me amparan. Además siempre hay algún juez amigo del puntero del barrio que me hace liberar al toque. Este sistema es un paraíso para mí y siempre los peronistas tendrán mi voto. Y como cada día somos más, gracias a que no hacemos otra cosa que “darle” a las negras, nos seguimos multiplicando, por lo que los peronistas seguirán gobernando. Y si por casualidad llegaran a caer, me encargaré por todos los medios de sostenerlos en el poder. No tengo mucho mas que ampliar. Se acerca el fin de semana y ni hablar, "fulbo" gratis para todos... gracias a vos blanquito, y pronto vamos a tener TV Digital que vamos a poder ver gratis con los decodificadores que nos regala el gobierno por ser pobres, vos ni lo penses... tenes que comprarlo turrito y sale como una "lucrecia". Sacaré a relucir mi camiseta de $ 200 y la bandera argentina. Jua,...! Si el creador de la bandera supiera que todo su trabajo, tesón y renunciamiento sólo sirvieron para que yo existiera, se volvería a morir. ¡Qué me importa...! Además ese Belgrano (creo que se llamaba así), era rubio y tenía ojos azules. ¡¡¡ Qué asco...!!! Me importa lo mismo que me importás vos, como dice el maestro D'Elía..., cada vez que me mires de soslayo y arrugues la nariz, cada vez que una negra embarazada esté a punto de parir, cada vez que te corten una calle o una vía, o te rompan la vereda, te ensucien, te pinten la casa, no te dejen dormir con la música, te afanen, te pisen, te escupan, tenés que recordar que yo existo gracias a vos y a tus impuestos... ¡¡¡ PELOTUDO DE MIERDA...!!!

domingo, 3 de abril de 2011

LA “DESMALVINIZACION” DE LA ESCUELA

Esteban Tries, ex combatiente en la Guerra de Malvinas, sostuvo que en la sociedad y la educación subsiste una “desmalvinización” y aseguró que “los estudiantes de escuelas y universidades ni siquiera conocen el nombre de alguno de los 640 héroes que dieron su vida por la patria”. Tries, un ex combatiente que creó un programa de charlas de veteranos de Malvinas para jóvenes en escuelas, universidades y centros de rehabilitación por el paco, precisó que apuntan a “explicar que fue siempre y será una causa nacional”. “Las charlas nos hacen bien a nosotros y a los chicos, para abrir la mente y seguir investigando sobre la causa Malvinas”, dijo Tries, y agregó que “en 1982 fue una batalla contra Gran Bretaña, sabíamos dónde estaba el enemigo y desde dónde venían los disparos”. En este sentido, sostuvo que “hoy, en cambio, tenemos que seguir luchando con enemigos que desconocemos como la droga, el paco, la inseguridad y la desigualdad y la discriminación”. “Hasta ahora los estudiantes escucharon la campana oficial, y nosotros queremos que escuchen la real”, dijo. Y destacó que: “En las escuelas de clase baja con comedores se interesan mucho por la cuestión humana, por el hambre que pasamos, el frío y la falta de equipamiento y en las de Barrio Norte sabían mucho de la historia de Gran Bretaña”. En la trinchera, a pocos kilómetros de Puerto Argentino, manifestó que “estábamos los de clase media, los hijos de médicos y también los analfabetos, y unos y otros nos ayudábamos en esa convivencia mezclada, le explicábamos al que no sabía leer y escribir, y él nos traía panes y mantecoles que robaba para que comiéramos todos”. Tries apuntó que decidió dar las charlas para los estudiantes cuando a 10 años de la gesta de 1982 “seguía el silencio, la desmalvinización, no se podía honrar al veterano, y hubo 400 suicidios”. Parte de ello, explicó, “tiene que ver con que es difícil volver derrotado a un país ultra triunfalista como éste”. El ex combatiente manifestó que en 1982 carecían “de lo mínimo en hospitales y escuelas, y el Ejército no contaba con materiales y equipamiento necesario, y no teníamos nada para ir a la isla para enfrentar al Primer y Tercer imperio militar”. Recordó que los primeros reconocimientos llegaron con las leyes que se impulsaron durante el gobierno de Carlos Menem, “las de pensión para los veteranos de guerra y atención de la salud entre 1991 y el 1992”, mientras aún faltan vencer algunas cuestiones, como la discriminación. “Cuando uno se presenta a un trabajo, la empresa lee el currículum y va todo bien, hasta que lee ‘veterano de Malvinas’, y allí dicen que tienen miedo de que ‘se nos dispare la chaveta’ y no nos toman”, sostuvo. (Laura Hojman - Agencia DyN )