sábado, 27 de febrero de 2010

UNA PROCLAMA MILITAR

Una Proclama militar que circula en distintos ámbitos, tiene olor a texto armado por el Gobierno.

No se conoce, dentro de las Fuerzas Armadas, a ningún posible autor del mismo.

Quienes estén atentos a los distintos discursos provenientes del Gobierno, sabiendo que ninguno de ellos son armados inocentemente, ni que responden a la verdad, habrán advertido una trama casi constante en casi todos ellos.

Hay una especie de "victimización" del kirchnerismo, un eje que pretende decir que el mismo es atacado por distintas fuerzas, según sea el momento de la instalación de esos discursos.

En un tiempo fue el campo, luego la Iglesia, también los Medios de Comunicación, y hasta los Jueces, a los que NÉSTOR KIRCHNER mencionó como integrando un "Partido Judicial", y, a pesar de que el país tiene sus Fuerzas Armadas totalmente debilitadas y a sus miembros virtualmente dispersos, en los últimos días aparecieron también éstos como una posible fuente de conflicto futuro para el Gobierno.

El hecho se manifestó a través de versiones, hechas circular convenientemente en distintos ámbitos.

Y esta presunta estrategia oficial, hasta contuvo un comunicado escrito que llegó a Internet, y terminó apareciendo en muchas computadoras, algunas de las cuales pertenecen al ámbito castrense.

El contenido de esta especie de Proclama, apunta a presentar un malestar en el personal de las Fuerzas Armadas, como oponiéndose éste a medidas que el Gobierno considera trascendentales para su desenvolvimiento "democrático".

Lo distribuido no tiene autores identificables.

Relata largamente las vicisitudes que padece el personal militar y advierte sobre las consecuencias que puede tener para el país algunas actitudes del Gobierno kirchnerista.

Nada nuevo, nada que no conozca el personal de las Fuerzas Armadas y de Seguridad, donde, por más que se insista preguntando, nadie dice conocer ni siquiera sospechar la identidad de quienes han lanzado ese escrito.

Es más, hay coincidencia entre todos los consultados, en que no es algo auténtico aunque veraz, parcialmente, pues allí -aseguran- se omite la mención de ataques del Gobierno hacia las Fuerzas que vienen siendo verdaderamente contundentes, como si estuvieran pensados, deliberadamente diseñados para su destrucción final.

No habría que descartar, según también lo piensan expertos en temas militares, que en los próximos días aparezcan nuevos escritos conteniendo amenazas hacia el Gobierno, y hasta suscriptas por un supuesto Comando, del que nadie tiene noticias todavía ni supuestamente podría tenerlas, por inexistente.

Todas las miradas convergen hacia la Secretaría de Inteligencia (ex SIDE), donde, dicen, hay una verdadera usina de rumores y estrategias destinados a cumplir con las directivas que se imparten desde Olivos, para tratar de disminuir o contener el enorme crecimiento en el desprestigio del Gobierno.

Es entonces cuando comienza a encontrarse la respuesta al interrogante que contiene el subtítulo de la presente nota: "Porqué harían esto .?".

Lo que primero viene a la mente de cualquier ciudadano ya acostumbrado al manejo mañoso y mentiroso que hace de la Política el actual Gobierno, es que en el mismo se estarían preparando para momentos difíciles que puedan sobrevenirle.

Ante la pérdida notable de poder, manifestada más acentuadamente desde los últimos días del año recientemente pasado, los KIRCHNER juegan con cualquier idea que pueda servir para superar su grave situación fiscal y política.

¿Porqué no imaginar que, dentro de esa estrategia, haya una alternativa que comprenda la posibilidad de abandonar el Gobierno antes de tiempo, alegando imposibilidad de seguir en el mismo por las fuertes "presiones y ataques" recibidos desde la oposición, la que inclusive podría ser presentada como asociada al poder militar ., aunque también a la "oligarquía terrateniente" y otras expresiones similares?.

Lo dicho es, como quedó expresado, una alternativa acerca de lo que pueda suceder en un Gobierno que, si bien está dispuesto a mantenerse de cualquier forma, aún mediante la violencia, si fuera necesario, tiene, frente a si, enormes dificultades por enfrentar, antes del término de su mandato.

Dentro de lo que alimenta a esta misma hipótesis, podría incluirse una versión que se escucha en todos los ámbitos del poder en la ciudad de Buenos Aires, la que indica que estarían pensando los KIRCHNER en abandonar el país, si es que no pueden concluir el mandato de CRISTINA en el tiempo previsto por la Constitución.

ENFOQUES POSITIVOS no es amigo de difundir este tipo de informaciones porque suelen tener un origen irresponsable, pero en verdad la misma está instalada hoy y cualquier ciudadano con acceso a determinado nivel de información, tiene a su alcance corroborar la especie.

Aunque en rigor de verdad, no resulta tan descabellado imaginar que los KIRCHNER han de estar muy preocupados porque, a pesar del fuerte poder que han conseguido, y la impunidad que podría asegurarles la inmensa fortuna reunida en los últimos años, es enormemente probable que deban, como mínimo, terminar teniendo que presentarse semanalmente a los Tribunales de Comodoro Py, procediendo desde su provincia natal o desde algún lugar más incómodo y desagradable para habitar, como los son los de reclusión.

Al menos así lo están imaginando algunos expertos hombres del Derecho, de la Argentina, y del exterior del país, en base a la enorme cantidad de sospechas de corrupción en sus Gobiernos, y a las causas penales que ya están encaminadas.

Carlos Cabana Cal

viernes, 26 de febrero de 2010

POSTURA MILITAR BRITANICA

"No perdimos 255 vidas para irnos de Malvinas"

El general Peter de la Billiere, reclamó a los argentinos "sacar sus manos" de las disputadas islas, en cuyas proximidades el país europeo inició la exploración de petróleo, ante la protesta argentina, por considerar que primero debe resolverse la cuestión de la soberanía.

"Apoyaremos a los isleños", agregó.

Polémica por las plataformas petroleras en Malvinas.

El general Peter de la Billiere, ex comandante británico y actual vicepresidente de la Asociación de las Islas Malvinas, advirtió que ese país no perdió "255 vidas" en el conflicto bélico con la Argentina de 1982 "para irnos ahora", ante la escalada de diferencias entre ambos países.

El militar británico, en declaraciones que publicó hoy el diario "Daily Mail", también reclamó a los argentinos "sacar sus manos" de las disputadas islas, en cuyas proximidades el país europeo inició la exploración de petróleo, ante la protesta argentina, por considerar que primero debe resolverse la cuestión de la soberanía.

"No perdimos 255 vidas para irnos ahora", declaró De la Billiere, según la página digital del "Daily Mail", respecto de los soldados de ese país caídos en el conflicto de 1982, en el que Argentina intentó recuperar el archipiélago.

Además, sostuvo que "hemos demostrado nuestra intención de satisfacer los deseos de los isleños, y de apoyarlos" en caso de una posible agresión, según expresó al medio británico, el que también consigna que la Argentina llevó sus reclamos contra la exploración de recursos a la ONU, y consiguió el apoyo de países de América Latina y del Caribe.

jueves, 25 de febrero de 2010

PRESOS POLITICOS

Es común a casi toda la dirigencia política afirmar la necesidad de que se arribe a un acuerdo parecido al Pacto de la Moncloa, denominación que se ha generalizado como consecuencia del acuerdo alcanzado en España luego de la muerte de Franco.

Un pacto así no sería otra cosa que un acuerdo nacional o, como alguien lo ha insinuado, una reedición del Acuerdo de San Nicolás.

Parece indispensable dar este paso, mediante el cual se convendrían políticas de Estado, orientadas al bien común, cuya aplicación pueda proyectarse en el tiempo, con independencia de los sucesivos gobiernos, que se obligarían a respetarlas.

Ahora bien, ese "gran acuerdo" lleva implícito, como premisa necesaria, la concreción de una amnistía general, que clausure definitivamente la situación de encono, la venganza, la persecución implacable y todas las secuelas de la guerra contra la subversión ocurrida en nuestro país hace más de treinta años.

Pero hasta allí parecen no llegar nuestros dirigentes.

En cuanto se pronuncia la palabra "amnistía", no demoran mucho en rasgarse las vestiduras, demostrando cuán alejados están de la racionalidad política y, seguramente, también del sentimiento de la inmensa mayoría de los argentinos.

Está claro que, ante esta actitud farisaica, hablar de amnistía no parece ser políticamente correcto, pues aunque se trate de una minoría la que no la acepta, hacen falta convicciones, grandeza y coraje para sostener la necesidad de su vigencia.

Virtudes como ésas deberían aflorar en el escenario político.

Basta con asomarse a lo que ocurre en los países vecinos para recibir, en esta materia, una elocuente lección.

En los últimos seis años, desde el Gobierno, se ha predicado, a tiempo y a destiempo, el odio y el resentimiento contra un solo sector de la contienda, como si la guerra se hubiera desatado sin que nadie la hubiera provocado.

Se ha ido acentuando el hostigamiento contra los militares y contra las fuerzas de seguridad.

El objetivo es privarlos de su libertad a cualquier precio, anulando indultos que habían sido homologados por la Corte Suprema de Justicia de la Nación, derogando -a través del Congreso- las leyes por las que se habían extinguido las acciones penales, reabriendo los procesos y vulnerando la garantía de la cosa juzgada, violando, de modo manifiesto, el principio de legalidad, aplicando retroactivamente normas penales, desnaturalizando la forma republicana de gobierno, desconociendo la presunción de inocencia que tienen todos los procesados, negando la detención domiciliaria a quienes en derecho les correspondía, excediendo en muchos años los límites impuestos a la prisión preventiva por la Convención Americana sobre Derechos Humanos y su ley reglamentaria y ejecutando un amplio abanico de medidas persecutorias que sólo sirven para profundizar la discordia y frustrar la necesaria unión nacional.

Como consecuencia, en la actualidad hay más de seiscientos presos políticos -sin contar los ochenta muertos en cautiverio- cuyo encierro obedece a una decisión política, con la necesaria complicidad de una Justicia temerosa y prevaricadora, en la medida en que sus procedimientos y fallos desconocen los liminares principios señalados.

La Justicia ha sido conculcada a través de estas aberraciones, consumadas por quienes, se supone, son sus intérpretes.

Ello exacerba rencores y fomenta la discordia.

No se puede reconstruir la República, si no impera la paz.

La paz, que no es lo mismo que un mero pacifismo conformista.

La paz supone un orden justo. Como la definía San Agustín, la paz es "la tranquilidad en el orden".

Para alcanzarla es necesario restablecer el pleno Estado de derecho.

Al mismo tiempo, es perentorio recuperar un valor propiamente político, como es la concordia o la amistad política a los efectos de un nuevo comienzo, con las ventajas consiguientes para la sociedad en su conjunto.

El ministro Carlos Fayt, en sus disidencias en los fallos de la Corte que anularon las leyes denominadas "de punto final" y "obediencia debida", ha señalado que tanto amnistías como indultos configuran "una potestad de carácter público instituida por la Constitución Nacional, que expresa una determinación de la autoridad final en beneficio de la comunidad", relacionada con los objetivos del Preámbulo de consolidar la paz interior y promover el bienestar general.

La amnistía es un acto de recíproco olvido.

Quien la recibe debe devolverla, y quien la da debe saber que él también la recibe.

Marca un olvido, tanto de las injusticias pasadas y sufridas, como de la idea de someterlas al veredicto de la Justicia, presente o futura.

Urge, en vísperas del Bicentenario, en esta Argentina difícil, profundamente degradada, volver al cauce de la Constitución histórica, recurriendo a los remedios que están en su texto y que ninguna convención internacional ha abolido, que permitirían afianzar la paz interior y superar las secuelas más dolorosas de nuestra guerra, mediante una generosa ley de amnistía.

© LA NACION
Alberto Solanet
abogado
Presidente
Asociación de Abogados
por la Justicia y la Concordia.

martes, 23 de febrero de 2010

MALVINAS: CRISIS SIN MILITARES

La historia muestra que las crisis suelen escalar por errores de cálculo y ello puede suceder nuevamente en la cuestión Malvinas.

La reaparición del conflicto en esta dimensión no era un escenario probable hace un par de meses.

El inicio de la prospección petrolífera en el mar en torno a las islas ha generado un conflicto en el cual la Argentina logra el respaldo de la Cumbre de países de América latina y el Caribe, y el Reino Unido tiene la solidaridad de la Unión Europea.

El decreto firmado por el Poder Ejecutivo de la Argentina, anunciando que va a impedir la navegación de los buques que desde puertos argentinos vayan a las islas, definido por la prensa británica como bloqueo, crea una situación compleja.

Si la Argentina lo cumple, utilizando para ello la Prefectura en primer lugar y la Armada en segundo término si fuera necesario, corre el riesgo de ser acusada de militarizar el conflicto, si no lo hace convalida las decisiones de hecho adoptadas por los británicos.

De encontrarse petróleo, la situación se haría más tensa y el interés por las aguas entre las islas y el continente va a aumentar no sólo entre ambas partes, sino también para las empresas que lo buscan.

Tanto el gobierno británico como el argentino están pasando por un momento de baja popularidad y este conflicto puede generarles ventajas internas en el corto plazo, pero ello tiene riesgos importantes para ambas partes más allá de la coyuntura.

Ya el mencionado decreto de Cristina tuvo como respuesta que legisladores británicos del grupo que lleva el tema hayan reiterado la solicitud del envió de más buques de la Royal Navy.

En este marco, la política del kirchnerismo respecto a Malvinas, ha mostrado en más de seis años y medio dos características.

La primera es diferenciarse por el opuesto con la de Carlos Menem, de tono conciliador hacia los kelpers.

La segunda es que la prioridad no ha sido constante.

A veces se le ha dado importancia y otras no, cuando surgían otros puntos de interés, prioridad o urgencia para la administración.

Hoy, una posición firme del gobierno argentino, más que distraer la atención, le puede permitir generar un hecho de unidad política, cuando ha perdido el control del Congreso, la Justicia se muestra más independiente y su nivel de aprobación esta por debajo del 30%.

Es claro que la política del gobierno argentino respecto a Malvinas no contempla el uso de la opción militar.

Pero el Reino Unido quiere dar señales claras de que, en caso de una crisis, está dispuesto al empleo de medios militares.

La guerra de 1982 es considerada por algunos expertos británicos como uno de los mayores fracasos de la inteligencia inglesa en el siglo XX.

La realidad es que los argentinos -tanto los militares que gobernaban como los civiles que en su gran mayoría apoyaron la guerra- pensaban que el Reino Unido no iba a reaccionar militarmente.

En cuanto al petróleo, no sólo es el factor desencadenante, sino una cuestión central.

Tanto la importancia de la proyección de la plataforma hacia la Antártida en el largo plazo, como la explotación de hidrocarburos en el corto y mediano, han dado mayor importancia estratégica a la presencia británica en Malvinas.

Antes, el factor económico era solo la pesca.

La relación con las Fuerzas Armadas.

En cuanto al factor militar, en el caso argentino, la relación del kirchnerismo con las Fuerzas Armadas es mala.

La elección en las bases antárticas -que normalmente se usa para medir el voto militar- en los que en 2007 Cristina fue la ganadora, obtuvo el menor porcentaje de un candidato presidencial ganador entre los militares en toda la historia.

Pero si el Gobierno diera la orden a las Fuerzas Armadas de intervenir- el primer empleo sería de la Prefectura y sus buques de patrulla- éstas la cumplirían.

La subordinación de los militares argentinos al poder civil es total, e incluso han perdido capacidad y voluntad para aconsejar.

En los casi siete años de gobierno del kirchnerismo, Argentina ha sido el país de América del Sur que más a reducido su gasto militar.

Las Fuerzas Armadas argentinas hoy tienen mucho menos capacidad de enfrentar a las británicas que en 1982.

Es claro que los Kirchner nunca han pensado en usar los militares en una crisis por Malvinas.

Pero en algún momento intentaron -sin éxito- utilizar la cuestión para buscar un punto de interés común con las Fuerzas Armadas, pero ello fracasó.

Es que el gobierno reivindicó la actuación de los conscriptos, pero cuestionó y criticó la de oficiales y suboficiales.

Los actuales mandos militares eran los oficiales jóvenes de 1982.

En la opinión pública argentina el tema Malvinas tiene un valor más emotivo, que político.

En tiempos normales, la gente se interesa poco por esta cuestión.

El problema es que la sociedad argentina suele pasar de la euforia a la depresión, como sucedió 27 años atrás, y por un plazo corto puede ser entusiasta con la causa de Malvinas, aunque difícilmente con usar nuevamente las Fuerzas Armadas en ella


Rosendo Fraga

lunes, 22 de febrero de 2010

LA MIRADA DE ESPAÑA SOBRE ARGENTINA

Abunda en la corrupción kirchnerista y el colapso del modelo actual

Las columnas que publican los diarios españoles sobre la política y actualidad Argentina resultan devastadores.

"El poder de los Kirchner está en el límite entre la imprudencia y la legalidad", titula hoy el diario español ABC.

El sábado, El País también hizo un análisis.

Los antecedentes.

No es la prensa Argentina la que esta vez cuenta el cuento.

Difícil pegarle a los medios nacionales, entonces.

Se trata de la prensa española quien volvió a trazar hoy un duro diagnóstico sobre el gobierno de Cristina de Kirchner y sobre los años que el matrimonio Kirchner lleva en el poder.

En un duro editorial, el diario español
ABC hizo un repaso de los últimos acontecimientos que atravesaron la coyuntura nacional:

la crisis con el Banco Central por el uso de reservas, el renovado debate por la inflación y hasta la salud del ex presidente.

Pero no es el primer análisis devastador ni será el último.

Sin ir más lejos, el diario
El País también publicó otro análisis sobre la política errante del matrimonio K.

"La corrupción debilita al gobierno de los Kirchner", advirtió.

También el diairo
El Mundo de España dedicó una editorial hace días atrás, en oportunidad que se supiera que el ex presidente argentino había comprado 2 millones de dólares.

Néstor Kirchner "fue uno de los que se forraron los bolsillos al comprar dólares en medio de la crisis financiera internacional del 2008"; "se asesoró oportunamente" antes de comprar los polémicos dos millones de dólares; "la presidente estuvo implicada en la operación"; "un nuevo capítulo de sus problemas judiciales por presunta corrupción, enriquecimiento ilícito y malversación de fondos públicos".

Estas frases no las pronunciaron miembros de la oposición ni enemigos del ex mandatario.

Fueron publicadas por los dos diarios más importantes de España, El País y El Mundo.

En dos extensos artículos, estos periódicos madrileños cuestionaron duramente la compra de dos millones de dólares que hizo el ex presidente Néstor Kirchner en medio de la crisis y apuntaron a su carácter de "hombre fuerte del gobierno" para hacerse con las divisas.

"Una de las claves de la fortuna que el matrimonio presidencial ha logrado acumular y de la que dio cuenta en la última declaración jurada que presentó a la Oficina Anticorrupción, es saber cuando conviene comprar dólares y cuando es preferible invertir en otros rubros.

En ese terreno, Néstor Kirchner no tiene rivales", escribió El Mundo.

Además, señaló que además del Kirchner político existe otro Néstor: "el avezado hombre de negocios", que "no practica las ideas que defiende su esposa" ya que "en repetidas ocasiones, Cristina ha exhortado a los argentinos a que inviertan en el sector productivo y no actúen como "tahúres en una casa de apuestas".

Por su parte, el diario El País se hizo eco de la denuncia de la Coalición Cívica y destacó que "la presidenta tuvo acceso a información reservada de la que supuestamente se valió su marido para decidir el momento apropiado para la adquisición de divisas" y aumentar su fortuna.

"No puede decirse que el año 2010 haya comenzado bien para el matrimonio K.

Desgastado por el conflicto con el campo, el acoso a la prensa, la inestabilidad económica, la manipulación de las estadísticas oficiales, el aumento de la inseguridad y la multiplicación de su fortuna personal, ve ahora cómo empieza a resquebrajarse incluso la férrea unanimidad impuesta por Néstor Kirchner en su propio partido, el Frente para la Victoria", concluye el diario.

Pero la editorial de hoy en ABC abunda en críticas que hacen alusión a la ilegalidad.

"Desde hace tiempo, el peculiar concepto del ejercicio del poder que exhibe el matrimonio Kirchner se encuentra en el límite entre la imprudencia y la legalidad", comienza el texto. Bajo el título "El colapso de los Kirchner", añade:

"La economía vuelve a estar en la cuerda floja, asfixiada por la sempiterna deuda, amenazada ahora además por la inflación, y la reacción de la Casa Rosada es una inquietante huida hacia adelante.

Tras describir la reciente crisis por la remoción de Martín Redrado del BCRA, el diario alude a "los planes dudosamente legales de apoderarse de las reservas de divisas", en referencia al decreto de necesidad y urgencia (DNU) por el que se creó el Fondo del Bicentenario, y afirma que ambas situaciones "son síntomas de que las cosas no van bien en Buenos Aires".

"Apuesta populista".

En este punto, ABC advierte: "Hasta ahora, su apuesta populista ha conducido a la pareja a una especie de patrimonialización de la presidencia, reducida a un bien ganancial del que nadie ignora que han obtenido beneficios que superan con creces lo que puede considerarse razonable" y, a partir de ese descripción concluye que "no es de extrañar" que el índice de aceptación de la Presidente "esté cayendo en picado".

Por otra parte, el matutino madrileño señala que en casi una década de gobierno "no han logrado poner en marcha ninguna transformación esencial en las estructuras económicas y políticas del país" y que eso impide que "las crisis recurrentes no se repitan".

Hacia el final, recuerda que a Cristina Kirchner le resta un poco menos de dos años de mandato y afirma que ese período "se antoja un auténtico calvario teniendo en cuenta sus catastróficos índices de popularidad".

En la misma línea, concluye: "Los últimos discursos de Cristina Fernández y su extraño contenido, coincidiendo con la enfermedad de su esposo, parecen indicar, sin embargo, que podría existir cierta desorientación en la dirección de los asuntos del Estado.

La rectificación se antoja muy difícil, pero no hay otra posibilidad de evitar el colapso de la política argentina".

Entonces, no es la prensa local, señora Presidente, la que 'le pega'.

¿Podrá rebatir entonces con argumentos contundentes estos análisis que llevan a la Argentina al desastre?


sábado, 20 de febrero de 2010

MUJICA, EL INCOMODO ESPEJO DE LOS KIRCHNER

El electo presidente de Uruguay, José “Pepe” Mujica, acaso encarne la trayectoria política que los Kirchner imaginaron para sí en sueños: de líder revolucionario a gobernante democrático y moderno.
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Sin embargo, basta repasar sus primeras decisiones de Estado para vislumbrar el abismo entre ambos modelos de conducción, diferencias que se acentúan cuando se mira la manera en que viven el poder.

Uruguay está viviendo una revolución de terciopelo, con ese ritmo suave y llevadero, ese peculiar savoir faire oriental, acaso inaccesible para la sensibilidad porteña.

Sin estridencias el mítico “Pepe” Mujica se apresta a llevar al proceso político del Frente Amplio en el poder a un nuevo estadio en su exitosa evolución.

Este ex revolucionario de hábitos franciscanos, ya presidente electo sigue concediendo entrevistas en el galpón de su modestísima chacra de las afueras de Montevideo, donde recibe a sus visitantes sobre baldes de plástico dados vuelta a modo de asiento, pero más importante, de mensaje político.

“Puedo equivocarme, pero no pueden comprarme”, dijo sin vueltas días atrás.

Reminiscencias de una moral ascética que acaso comparta con líderes extintos. El camino del poder como un servicio, casi un martirio, que sin embargo, no debería llamar a confusiones.

El Mujica de hoy entrega un mensaje más rico, policromático, que esos guerreros que murieron sumergidos en la sangre de un proyecto que se imaginó emancipador y terminó naufragando en la locura militarista.


El hombre que en días asumirá la presidencia del Uruguay, envía señales de consenso, de paz, de conciliación, de avance suave, pausado y sobre todo, conversado.

“El único gran motor del trabajo es la inversión y debe ser estimulada en una sociedad que necesita el crecimiento material para suturar sus problemas sociales”, dice el mismo presidente uruguayo que rogó en un encuentro con 1500 empresarios -400 argentinos- que inviertan en su país, porque “aquí nadie te va a expropiar”.

El mismo Mujica que admiran los Kirchner parece haber entendido como Lula lo hizo muchos años antes, que en el mundo de hoy la capacidad de progreso de los países se vincula con su habilidad para generar un entorno de negocios previsible, con un proyecto de país a cargo de la conducción política.

No es contra los empresarios como se avanza, pero tampoco cediendo el comando general a la iniciativa privada, parece ser el mensaje.

Sutil equilibrio que no se da bien con el neoliberalismo de los noventa, como tampoco con los panzazos contra el Banco Central o las “nacionalizaciones” a pura pérdida como Aerolíneas y el fútbol que no es gratis.

Es este hombre que nunca enfrentó ni de lejos una mínima acusación de enriquecimiento ilícito, el que evita caer en la tentación fácil de pelearse contra las multinacionales de los transgénicos y le huye a los improperios contra la “sojización” como a la peste misma.

“Sin la producción agropecuaria, Uruguay sería como un clavel en el viento”, sintetiza y se sube al sentido común de entender que esa riqueza –compartida por la Argentina- no es un obstáculo para el progreso, sino la palanca para provocarlo.

Y de nuevo, eludiendo los eslóganes que caen tan bien en los que evitan el trabajo de repensar la realidad, explica lo obvio: “los transgénicos son un recurso portentoso para la humanidad, tenemos la misma cantidad de hectáreas, pero un tercio del mundo empezó a comer: China e India.

Si no aumentás el volumen de la producción –y eso permiten los transgénicos-, vas a tener una suba de precios que va a embromar a los pobres”.

Es que Mujica evita la trampa de subirse a la pelea contra las demoníacas multinacionales que envenenan los suelos, contra la oligarquía sojera y otros íncubos para plantear la discusión en sus términos más profundos:

¿son realmente esos los intereses que atentan contra el bienestar de la gente?

¿O acaso los problemas que deberán enfrentarse son mucho más dramáticos y urgentes –sobrepoblación, contaminación, pobreza, crisis energética- como para distraerse con discusiones de librería?

Como suele suceder, sólo aquellos que transitaron con vigor un camino que luego se demostró errado, tienen la autoridad y el convencimiento para instrumentar el viraje.

Mujica hoy se da el lujo de ubicar al frente de ambas cámaras del Congreso uruguayo a dos mujeres, a dos ex líderes del movimiento Tupamaro, que luego de asumir el cargo, simbolizaron el camino de reconciliación que trazó su líder, pasando revista a las tropas desplegadas frente al parlamento.

Es el problema de la historia falseada, la que acaso provoque la impostura que tanto daño le está causando a los Kirchner.

Es esa idea de subirse demasiado tarde a un tren que ya partió, la que tal vez provoca este desacople con la sociedad, este sufrimiento inútil, estas oportunidades pérdidas, que duele aún más cuando se observan sociedades menos beneficiadas en el siempre injusto reparto de riquezas, que sin embargo con humildad y convicción, avanzan.

Tranquilos, sin traumas, con entusiasmo. Porque acaso lo que se pide no son anabolizadas tasas de “crecimiento chinas”, sino un rumbo compartido, un pulso respetuoso de identidades profundas, esas que ausculta este médico brujo en el que se ha convertido Mujica.

Es la mirada del estadista que problematiza los dogmas frente al cliché de los enemigos previsibles y por tanto, evitables.

Es la búsqueda de nuevas realidades para enfrentar nuevos desafíos.

Mujica acaba de ofrecer a la oposición la mayoría en los directorios de las empresas y organismos del Estado como la Administración de Servicios de Salud o el Banco de Previsión Social.

Léase bien, no ofreció “integrar” los directorios de estos organismos claves que manejan millones, sino la mayoría, es decir el control y la conducción.
Sería como si una mañana el Gobierno entregara a la oposición la Anses y el Pami, por ejemplo.

¿Qué mejor señal de madurez política, de voluntad de diálogo?

Es frente a decisiones de este tipo que fotos como las del fallido diálogo político que abrieron los Kirchner luego de la derrota electoral, revelan su profunda liviandad.

Es tan evidente, está tan claro el camino –y tan cerca- que duele hasta el hueso ver como se gastan los días en una trabajosa gran marcha hacia atrás.


Ignacio Fidanza

viernes, 19 de febrero de 2010

EL FUTURO DE LA OEA

El futuro de la Organización de Estados Americanos definitivamente no es algo que mantenga desvelados a los funcionarios de la Casa Blanca, pero la campaña de reeleccion del secretario general de la OEA, José Miguel Insulza, ha generado una ruidosa polémica en el pequeño mundillo de los diplomáticos interesados en América Latina en Washington.
El punto de conflicto es si Insulza, un ex canciller de Chile, ha sido demasiado timido en denunciar ataques contra la democracia en países como Venezuela. Sus críticos dicen que no ha hecho cumplir el compromiso de la OEA con la defensa colectiva de la democracia en la región, tal vez porque necesite los votos de Venezuela y sus aliados para poder ganar la reelección.
Insulza ya ha ganado el apoyo de Brasil, de su Chile natal y de varios países de Centroamérica y el Caribe. La OEA votará sobre su reeleccion el 24 de marzo.Un reciente informe del Congreso encargado por el senador Richard Lugar, el líder republicano del Comité de Relaciones Exteriores del Senado de Estados Unidos, acuso a Insulza de practicar una "intervención selectiva" en defensa de la democracia.
Según el informe, Insulza reaccionó rápidamente cuando se trató de movilizar a la región para denunciar los golpes contra presidentes izquierdistas en Venezuela en el 2002 y en Honduras en el 2009, pero no hizo gran cosa para impedir que esos mismos líderes desmantelaran gradualmente la democracia antes de esos golpes.
Días después, el 12 de febrero, un durísimo editorial del Washington Post señalo que bajo Insulza, la OEA "fracasó en su propósito de promover y consolidar la democracia".
El periódico recomendo al gobierno de Obama no apoyar la reelección de Insulza, y pidió al Congreso estadounidense "reconsiderar si Estados Unidos debería continuar contribuyendo la mayor parte de los fondos de la OEA".
¿No tienen razón?, le pregunte a Insulza en una entrevista.
¿Dónde estaba usted cuando el presidente venezolano Hugo Chávez inhabilitó a 272 candidatos de la oposición de participar en las elecciones municipales del 2008?
¿O cuando Chávez hizo un golpe contra el alcalde electo de Caracas, Antonio Ledezma, despojándolo de sus oficinas y presupuesto, desoyendo el mandato de las urnas?, pregunte, citando algunos de los ejemplos de sus críticos.
Insulza dijo que criticó esos y otros ataques contra la democracia en Venezuela y otros países, pero agregó que según las reglas de la organización no puede enviar unilateralmente misiones de observación a ningún país.
"Yo no puedo obligar al Consejo Permanente a tratar un tema que no quiere tratar", dijo.
Entonces, ¿usted se considera un simple burócrata?, le pregunté.
Insulza respondió: "Son las limitaciones (legales) que hay.
Si usted me pregunta si soy un burócrata, no lo soy, pero no me mando solo.
No soy el presidente de la OEA.
El secretario general se llama así porque implementa la acción del mandato colectivo".
Cuando le pregunte si no tienen razón sus críticos cuando dicen que el secretario general podría convocar la Asamblea General para exponer los abusos de regímenes autoritarios, aunque luego los países decidan no hacer nada, dijo que muchas veces ha emitido declaraciones personales sobre estos problemas, pero que "el secretario general no propone resoluciones.
Los países miembros presentan resoluciones".
En cuanto a qué sería diferente en su segundo periodo, en caso de que lo reelijan, Insulza dijo que "habría diferencias de énfasis".
Por ejemplo es "indispensable" lograr que todos los países acaten las decisiones de la Comisión de Derechos Humanos de la OEA, y de que se mejoren los mecanismos de "alerta temprana" para prevenir ataques a las instituciones democráticas.
Mi opinión: Yo preferiría un líder más pro activo en la OEA, como el presidente saliente de Costa Rica y ganador del premio Nobel Oscar Arias, pero desafortunadamente no quiere el cargo.
Arias me dijo en una entrevista telefonica que la OEA "es una institución muy débil".
Pero considerando que Insulza probablemente ya tiene los votos necesarios para ser reelecto, los países democráticos deberían tomarle la palabra y pedirle que se comprometa formalmente a fortalecer los convenios de derechos humanos y democracia de la OEA.
El problema de la OEA no es Insulza. Es la absurda tradición de la institución de tomar decisiones por consenso, lo que en una región polarizada es una receta para la inacción.La OEA debería crear un Consejo de Seguridad, como el de las Naciones Unidas, que permitiría al secretario general convocarlo por asuntos urgentes.
O debería crear una Comisión de Democracia, como su semi autónoma Comisión de Derechos Humanos --de lejos el organismo más meritorio de la OEA-- para monitorear la adhesión de los gobiernos a las constituciones de sus países.Si no se producen esos cambios, el futuro de la OEA seguirá siendo --con Insulza o sin Insulza-- tan mediocre como su pasado.

Andres Oppenheimer