miércoles, 16 de mayo de 2012



UNA GRAVE ENFERMEDAD

La Argentina se ha contagiado de populismo. 

Compró los exaltados discursos de la Presidente, donde, con fe nacionalista, disminuye la importancia que tiene la interrelación con el mundo, en la elevación de la calidad de vida de la gente.

Ante el aplauso, casi obligatorio, de los invitados a los actos proselitistas que realiza, enumera, las cada vez más amplias medidas, que conducen al aislamiento internacional: esta política hostil hacia los países mas desarrollados aleja a los capitales y aumenta la desinversión.

El incumplimiento de las normas y acuerdos estipulados con otros países, nos está convirtiendo en parias que pretenden vivir sin que nos importe cooperar, codo a codo, con el resto de naciones democráticas, en la consolidación de un sistema internacional que nos permita, a todos los habitantes del planeta, resolver o morigerar los problemas de este siglo.

Por el contrario, la Presidente y sus ministros, elegidos a imagen y semejanza, crean conflictos donde no los hay, como ha sido el tema de Malvinas. 

No se intentó, mediante el diálogo, como se había hecho antes, una relación amistosa  para resolver el problema, tanto con Inglaterra, como con los habitantes de Malvinas. 

Se tomó como bandera su recuperación, para hacer aflorar "el patrioterismo", lo peor del nacionalismo autóctono y, así, tapar las críticas al Gobierno por, entre otros hechos, la tragedia ferroviaria ocurrida en la estación de Once.

En el orden interno continúa revirtiéndose el resultado de la lucha entre las fuerzas armadas y terroristas. 

De golpe y porrazo, se humilló a quienes fueron los vencedores: militares, jueces, y funcionarios, que actuaron en los gobiernos de facto y también en gobiernos constitucionales que combatieron la guerrilla.  

Se impartió justicia renga: solo  para los terroristas. 

Hoy, varios de ellos forman parte del Gobierno, mientras que hay  militares y civiles  que, después de años presos, continúan sin sentencia, muriendo en la cárcel.

La Presidente olvida, que la juventud que defiende y de la que orgullosa dice formar parte, secuestraba, torturaba, juzgaba, asesinaba y avasallaba a sus víctimas, sin piedad. 

Guillermo Sallustro, Pedro Eugenio Aramburu, Argentino del Valle Larrabure, Arturo Mor Roig y tantas otras personas respetables, fueron fríamente ultimadas por esos jóvenes que comulgaban con ideas marxistas, maoístas y ultra-nacionalistas.  Creyeron que nobles ideales los autorizaba a matar y a no medir las consecuencias.

Pensaban implementar, si llegaban al poder, un sistema  totalitario como el de Cuba, país que admiraban y donde se entrenaban para la lucha armada.

Sin pretender justificar los excesos en que incurrieron los militares, no se puede olvidar, que no iniciaron los actos de violencia y que muchos de ellos dieron su vida para intentar evitar el terrorismo  y los horrores que trae siempre en su cola.

El kirchnerismo, también, en su ansía totalitaria, de dominar completamente a la sociedad y lograr el beneplácito que vemos en los actos de gobierno, de parte de funcionarios, intelectuales, empresarios, jueces, sindicalistas, actores y actrices oficialistas, intenta destruir el sistema de partidos que permitiría la alternancia en el poder.

Corrompe la política, presionando a legisladores de la oposición para que se pasen a sus filas o que voten los proyectos  del gobierno y asfixia, financieramente, a gobernadores tibios en su apoyo, como también, al Jefe de Gobierno de la Ciudad por su pretensión de competir para alcanzar la presidencia.

Un caso paradojal es el del ex presidente Menem. 

Evidentemente- lo he entrevistado varias veces- no piensa que el plan del gobierno sea el correcto. 

Sabe que la actual política económica lleva a la desinversión y a la desconfianza internacional y en el plano interno a más inflación y más pobreza.

Como presidente cambió el rumbo económico estatista y dirigista, en 180 grados, al darse cuenta  que a la riqueza no la crea el Estado sino la actividad privada. 

Fue por eso que llegaron  inversores. Sin embargo, en la actualidad, apoya al gobierno destructor de la propiedad privada -que lleva en su vientre la libertad y la limitación de los poderes-  estatizando o, quitándole su riqueza.

Son cada vez más los que se dejan dominar ante los métodos mafiosos del Gobierno.

En muchos casos es porque no sienten que funcione la división de poderes. Son pocos, en la Argentina, los que se creen protegidos por la Justicia, la cual, en buena porción, se ha abandonado en los brazos del ejecutivo, tal, como parte importante del poder legislativo.

Cristina Kirchner ha llevado la política, también, al mercado. Actúa enredado y sometido a su voluntad. 

Es así como vemos a empresarios ligados al gobierno que reciben privilegios inmerecidos y a improvisados personajes convertidos en empresarios de actividades que no conocen gracias a contactos políticos.

Por si fuera poco se ha reducido, peligrosamente, la opinión pública, un pilar importante de la democracia: 

los canales de televisión, la radio y la prensa escrita con excepción de La Nación, Clarín, y pocos más, se cuidan de criticar al Gobierno.

En este escenario, producto de una vuelta al populismo, el Estado corrompido, desparrama corrupción al resto de la sociedad a medida que la arbitrariedad y la concentración del poder aumentan.

Pronto, nos veremos con el peligro de que el Gobierno ejerza el control, de los que no aplauden, por medio de métodos autoritarios, alejados de los principios que, en general, ha defendido la cultura occidental: Libertad, Democracia y Justicia.


Elena Valero Narváez *
* Autora de "El Crepúsculo Argentino"
 - Lumiere, 2006

martes, 15 de mayo de 2012


TODOS CONTRA TODOS Y SIN CAJA PARA CALMAR LOS ANIMOS

En vez de aplicar una política económica en la que unos viven beneficiando a sus semejantes, en Argentina se aplicó una política de vivir a costa del otro. 

Así, el desestímulo a la producción hace que hoy luchen todos contra todos por el ingreso.

Afirma Adam Smith en la Riqueza de las Naciones:

“No es de la benevolencia del carnicero, el cervecero o el panadero que esperamos nuestra cena, sino de sus observaciones de sus propios intereses”. 

¿Qué quería transmitir Smith con esta frase en términos más actuales? 

Que el carnicero, el cervecero y el panadero no le iban a dar de comer a la gente por benevolencia sino porque pretendía venderles buenos productos. 

Ganarse el favor del consumidor.

La idea de una economía de mercado, además de tener un profundo concepto moral, consiste en buscar una cooperación pacífica entre los miembros de la sociedad por la cual la gente genera sus ingresos produciendo algún bien o servicio que satisfaga las necesidades de sus semejantes. 

Es un sistema de ganador-ganador. 

El que vende gana dinero porque consigue el favor del consumidor, y el consumidor gana porque, con sus ingresos, como el producto que necesita en calidad y precios que le permiten satisfacer sus necesidades.

Este tipo de organización social y económica, que podríamos denominar de cooperación pacífica y voluntaria, no es exactamente el que seguimos los argentinos.

Por contraposición, seguimos el camino del conflicto social. 

El de todos contra todos. 

Mi ingreso no depende de satisfacer las necesidades de mis semejantes sino de vivir a costa de mis semejantes.

En los últimos tiempos vemos a un gobierno nervioso, desconcertado por la creciente conflictividad social y desborde de las variables económicas. 

Sindicatos en huelga, el campo en rebelión por la presión fiscal, la gente de malhumor porque no le alcanza la plata para llegar a fin de mes, la industria frenada por el cierre de las importaciones, la casi prohibición de comprar dólares para escapar de la inflación y el listado sigue.

¿Cuál fue el camino que recorrimos para terminar en este nuevo escenario de conflictividad social y crisis económica?

Haciendo un poco de historia, la devaluación del 2002 buscó cambiar los precios relativos. 

Hacer barato el salario en dólares y encarecer los productos importados. 

Como en ese momento las empresas trabajaban, en promedio, al 50% de su capacidad, podían sustituir los bienes importados con un poco de capital de trabajo. 

Por su parte, al licuar los salarios con la llamarada inflacionaria, las empresas podían contratar un poco más de mano de obra. 

La idea fue: a vos empresa te regalo el mercado interno con un dólar caro y a vos trabajador te ofrezco un salario bajo a cambio de que no quedes desocupado. 

En rigor, hubo otro elemento clave que influyó en el proceso de salida transitoria de la crisis, que fue que justo a mitad del 2002 comenzó a subir el precio de la soja.

Paralelamente se congelaban las tarifas de los servicios públicos para que la gente tuviera mayor poder de compra. 

Le quita ingresos a las empresas de servicios públicos y se los trasladaba a los trabajadores para que pudieran comprar bienes y servicios.

En estas condiciones Kirchner recibió la economía, con otras ventajas: 

a) Brasil crecía y el dólar era cada vez más barato en ese país con lo cual compraba más productos argentinos, 

b) la soja seguía subiendo y 

c) el mundo crecía a tasas del 4 o 5 por ciento anual.

Kirchner profundizó el esquema heredado de Duhalde, pero era obvio que en algún momento íbamos a llegar a la situación actual de todos contra todos.

En primer lugar, al tener una soja en aumento, ingresaban dólares comerciales que tiraban hacia abajo la cotización de la divisa. 

Por un tiempo el gobierno les dio un dólar caro a los productores locales para que no tuvieran que competir con productos importados. 

Para sostener artificialmente alto el tipo de cambio el BCRA emitía moneda para comprar dólares generando inflación, con lo cual, como vemos ahora, el tipo de cambio real se licuó totalmente y está en niveles muy cercanos a la convertibilidad.

El esquema, entonces, era el siguiente. 

El gobierno aplicaba el impuesto inflacionario para sostener alto el tipo de cambio. 

Les daba a los productores locales el mercado interno. 

Con el mercado interno para ellos podían aumentar los precios pero sobre todo las cantidades vendidas. 

 Tenían capacidad para aumentar la oferta sin invertir y no había competencia externa. Además les subsidiaba la energía. 

Es decir, el proteccionismo se financiaba con el impuesto inflacionario para tener un dólar alto y con energía subsidiada. 

A cambio de eso las empresas podían absorber aumentos de salarios que superaban la inflación porque vendían más unidades. 

El ingreso les aumentaba no tanto por precio sino por cantidad vendida. 

En definitiva, el juego era: te doy aumentos de salarios para que consumas más y vos empresa vendes más porque tenés el mercado todo para vos.

Mientras tanto, para tener las tarifas de los servicios públicos baratas, se implementaron los subsidios. 

¿Cómo se financiaban estos subsidios? 

Con mayor presión impositiva y con más emisión monetaria. 

A cambio de tener energía barata había que consumirse el stock de reservas energéticas y por eso la crisis actual del sector.

Además de ir aumentando los derechos de exportación para la soja, la carga tributaria fue creciendo porque no se ajustan los mínimos no imponibles ni se permite el ajuste de los balances por inflación, aumentando la caja del gobierno.

Así, el campo financiaba parte de la fiesta con más derechos de exportación, el sector energético financiaba la fiesta con destrucción del stock de capital, los salarios crecían por encima de la inflación porque las empresas compensaban esos mayores salarios con más unidades vendidas y el mundo seguía empujando a favor de Argentina. 

A propósito, Cristina Fernández acaba de afirmar que nosotros no nos caímos del mundo, sino que el mundo se cayó encima de Argentina. 

¿No era que, según ella, estábamos blindados de la crisis internacional y que el crecimiento a tasas chinas era fruto del “modelo” y no del viento de cola? 

 Bueno, para qué detenerse en esta contradicción si ya sabemos que pueden cambiar de discurso con la misma facilidad que el viento cambia de rumbo.

A todo esto se sumó la Asignación Universal por Hijo para estimular el consumo y de paso más votos. 

Lo cierto es que por varios años, gracias al mundo que jugaba a favor de Argentina, unos vivían a costas de otros. 

Las empresas a costa de un mercado cautivo por un dólar caro, los empleados con salarios que superaban la inflación, todos con servicios públicos baratos consumiendo el stock de capital y aumentando el gasto en el rubro subsidios.

Claro, en este contexto nadie invertía un peso porque no necesitaba hacerlo al tener el mercado cautivo. 

El salario real no crecía por más productividad sino porque superaba la tasa de inflación y las empresas seguían vendiendo más por la falta de competencia.

Pero llegó el momento en que tanta inflación y un dólar clavado, se transformó en un dólar barato.

La competencia externa empezaba a molestar. 

El empresario no podía vivir a costa de un consumidor cautivo tan fácilmente.

El dólar barato y la energía regalada dispararon las importaciones y empezaron a faltar dólares. 

Había que frenar las importaciones para que el consumidor siguiera siendo cautivo. Se usaron diferentes mecanismos hasta que, finalmente, Moreno, en una muestra de sutileza de ciencia económica, cerró todas las importaciones y la compra de divisas.

Algunas empresas estaban felices de tener cerrada la economía, pero otras empezaron a tener problemas para conseguir insumos. 

Si a esto se le agrega que nadie invertía porque no hacía falta, hoy es imposible aumentar la oferta de bienes internos porque la inversión fue ignorada por el gobierno. 

Solo había que consumir para mantener a la gente feliz. 

Pero el mundo entró en crisis, Brasil empezó a devaluar el real y el tipo de cambio real en Argentina ya está cerca del uno a uno. 

Para colmo de males, la plata no alcanza para financiar tarifas públicas artificialmente bajas.

Como el modelo consiste en que unos vivan a costa de otros, el dilema que hoy tiene el gobierno es a quién le quito para darle a otro sin que este otro proteste. 

Y el dilema ya no tiene solución.

¿Por qué se enoja Cristina Fernández con los sindicatos? 

Porque piden aumentos de salarios que les compensen la inversión verdadera. 

Pero la mayoría de las empresas no pueden financiar esos aumentos de salarios porque no pueden compensar con más unidades vendidas el mayor costo salarial. 

Por eso Cristina Fernández les dice que tienen que invertir más, sin reparar que tiene a un Moreno que cada medida que toma es para espantar a los inversores. Considerando la arbitrariedad en las reglas de juego, Cristina Fernández tiene que entender que no puede convocar a empresarios verdaderos para que inviertan.

Lo que ella tiene que conseguir son kamikazes que estén dispuestos a hundir dinero para que luego Moreno les diga si pueden importar insumos, subir los precios, exportar o cualquier otra medida. 

Y como hay pocos kamikazes, la oferta de bienes no puede subir. 

Si no puede subir la oferta de bienes y servicios, los aumentos salariales por encima de la inflación no son financiables. 

Ni siquiera pueden empatarle a la inflación.

Si el gobierno sigue emitiendo para financiar más gasto público, la inflación se le dispara, el tipo de cambio real caerá más y el cierre de la economía será total. 

Al cerrar la economía faltarán más insumos, menos producción y faltará trabajo, como ya se está notando.

Con inflación más alta y menos trabajo, imposible seguir aumentando los salarios por encima de la inflación. Y si esto ocurre, cae el consumo. 

Si cae el consumo, no solo entramos en recesión sino que, además, la recaudación impositiva bajará. 

 ¿De dónde sacar la plata para pagar los subsidios de las tarifas públicas y la Asignación Universal por Hijos? 

De la maquinita del Central. 

Pero eso implica más inflación, más problemas de consumo y mayor caída del tipo de cambio real.

Por eso vemos que hoy es una lucha de todos contra todos. 

Sindicatos en alerta porque no les satisfacen los aumentos salariales. 

Empresas preocupadas porque tienen problemas de insumos y las ventas disminuyen. 

El Estado desesperado para ver de dónde saca plata para cubrir el bache fiscal. 

 Crisis energética que no saben cómo resolver ni financiar.

Llegamos al todos contra todos porque la política económica consistió en despreciar la calidad institucional para obtener inversiones, y se limitó a estimular el consumo ayudada por el contexto internacional y en el populismo más exacerbado. 

Se destruyeron ahorros y stock de capital para sostener un alto nivel de consumo artificial.

¿Qué le está diciendo Cristina Fernández a los dirigentes sindicales? 

No hagan olas porque no puedo salir a decir que esta fiesta de años fue una ficción y ahora hay que pagarla. 

Y los que van a tener que pagarla son los sectores de ingresos fijos con menor ingreso. 

Cristina Fernández necesita pelearse con los sindicatos para no tener que decirle a la gente que ahora les llegó el momento del ajuste.

En definitiva, hoy vemos a la Nación, provincias y municipios exprimiendo a los contribuyentes como a un limón. 

La inflación supera los aumentos de salarios porque ya no pueden financiarse subas disparatadas de salarios. 

Las empresas ven caer sus niveles de producción y ventas. 

El gobierno entra en pánico porque el dólar está tan barato que es un bien codiciado por la gente como refugio de valor frente a un peso que se derrite.

Todo esto pasa porque el gobierno impulsó una propuesta de vivir a costa del otro en vez de impulsar una política económica en que cada uno viviera beneficiando al otro. 

Y encima de todo esto, ya no queda muchas cajas a las cuales recurrir para calmar los ánimos. 

En realidad quedan algunas, pero no las voy a nombrar para que no me acusen de terrorismo económico. 

Igual, todo el mundo sabe cuáles son.

OPOSICIÓN CONDUCIDA POR LA NARIZ
Cuando estallan los graves desatinos del Gobierno o sus funcionarios son denunciados por delitos que la Justicia investiga, el oficialismo distrae a la ciudadanía actualizando temas sensibles, y enreda a la oposición deformando los hechos. 

Olvida que no se puede engañar siempre, a todos.

- El latrocinio en viviendas de las Madres de P. de Mayo;
- la tragedia ferroviaria de Plaza Once;
- los subterráneos obsoletos;
- la corrupción en la impresión de billetes, involucrando al Vicepresidente;
- proponer como Procurador del Tesoro a un abogado sin idoneidad;
- destruir la moneda nacional y generar inflación liberando la emisión monetaria;
- expropiar a YPF, violando la Constitución;
- la compra de departamentos de lujo por funcionarios y sindicalistas, etc.,

son ocultados con mentiras o deformaciones como:

- la defensa de los derechos humanos;
- eliminar subsidios a los ricos;
- que la CABA se haga cargo de los subterráneos;
- recuperar las Malvinas;
- aumentar la inversión y producción de petróleo y gas, ahorrando 12 mil millones de dólares de importaciones;
 - investigar jueces, etc.

Los partidos no oficialistas, ideológicamente estatizantes, populistas o socializantes, quedan atrapados en la telaraña y terminan apoyando al oficialismo, que los conduce por la nariz. 

No captan que es absurdo confiar en un rival que desprecia el respeto a las leyes y a los valores morales.

lunes, 14 de mayo de 2012


BASTA DE OCULTAR INFORMACION

¿Por qué siguen distorsionando las estadísticas oficiales sobre el aumento del costo de vida y la pobreza? 

¿Podría explicar, de manera detallada, su aumento patrimonial desde 2003 hasta ahora? ¿Sabía que el vicepresidente Amado Boudou tenía amigos o conocidos que usaron su nombre para quedarse con el 70 por ciento de la ex Ciccone?

Esas tres preguntas son apenas una muestra de una enorme serie de interrogantes que muchos periodistas quisiéramos realizar a la Presidenta y no podemos, porque Ella no ofrece conferencias de prensa ni acepta dialogar con periodistas. 

También queremos que se cumpla el decreto que firmó el propio Néstor Kirchner en el año en que asumió y por el que el Gobierno se compromete a facilitar el acceso a la información pública con un límite de tiempo preciso. 

Reclamamos que muestren, con precisión y de manera fehaciente, cómo gastan cada peso del presupuesto, incluida la publicidad oficial que utilizan para premiar a los amigos y castigar al periodismo crítico. 

Pedimos que cumplan con la ley que obliga a funcionarios y legisladores a presentar su declaración jurada y hacerla pública.

La editorial con la que terminé mi programa de televisión ayer y la presencia de decenas de prestigiosos colegas en el ciclo de Jorge Lanata tienen este propósito, igual que la solicitada que se publicará en los próximos días con la firma de casi ciento cincuenta profesionales de los medios.

Pero lo más importante de todo es que se entienda que no se trata de una demanda corporativa. 

Que se trata de la defensa de un derecho que tienen todos los habitantes de la Argentina y de una obligación que tiene el Estado: 

el de recibir información en un caso y suministrarla en el otro.

Aunque el partido de gobierno haya ganado con el 54 por ciento de los votos, eso no lo autoriza a sostener una práctica autoritaria y antidemocrática.

El impedir el acceso a los datos que debería compartir toda la sociedad es una de las decisiones políticas que caracterizan a las dictaduras en todo el mundo.

lunes, 3 de octubre de 2011

¡¡PERO… REALMENTE ES PARA NO CREER!! (¡Gravísimo!)

Todo pareciera indicar que los argentinos ya estamos inmunizados ante las desagradables sorpresas cotidianas que nos depara la política vernácula.
Pero en realidad no es así.


Cada vez hay noticias o información de nuevos hechos escandalosos, más graves e insólitos.

Días pasados se difundió en algunos medios, en un lugar y en un artículo no destacado, como si fuera una noticia más sin mayor importancia, de las muchas que se publican, una información que me pareció tan absurda que no se podía creer.

Pese a estar más que curtido y acostumbrado a estas noticias, no podía salir de mi estupor y dar crédito a lo que los periódicos informaban.

Ante una acción de amparo, iniciada hace un par de semanas atrás por parte de la Asociación de Abogados por la Justicia y la Concordia, el Ministro de Justicia, Julio Alak, reconoció que se entregaron 12 millones de pesos en concepto de indemnizaciones.

¿A quiénes? A familiares de guerrilleros, que en pleno período de gobierno democrático, entre 1973 y 1976, atacaron cuarteles e instalaciones militares.
No eran guerrilleros ultimados por el gobierno militar como uno podría colegir inicialmente.

Fueron ultimados en acciones de combate, cuando las Fuerzas Legales defendieron sus cuarteles e instalaciones de su artero asalto y sorpresiva acción.

En otras palabras eran guerrilleros que murieron en acción, cuando intentaban copar Unidades militares o comisarías.

En otros términos para que no haya ninguna duda de interpretación, guerrilleros terroristas que atentaron contra instituciones de la República, buscando derribar el régimen democrático vigente, para instaurar mediante la violencia de las armas, un régimen castro marxista leninista, similar al existente en la “progresista” República de Cuba.

Los familiares de estos delincuentes que asesinaron a muchos argentinos que defendían las instituciones republicanas y el orden constitucional del país, fueron indemnizados por los gobiernos de Menem, De la Rúa, Duhalde, pero fundamental y mayoritariamente, con más dos millones de dólares, por la dinastía de los Kirchner, con cifras que oscilan entre 224.000 y 250.000 dólares norteamericanos por guerrillero fallecido.

Dentro de este enorme despropósito, totalmente opuesto al más elemental sentido común, se incluyó a un guerrillero que fue ejecutado por la propia organización guerrillera a la cual pertenecía.

Esta decisión gubernamental molesta no solo por lo absurdo, sino también porque pretende encuadrarse en la hipócrita y falaz utilización de la bandera política de defensa de los “Derechos Humanos”.

Como cruel e irónica contrapartida, nunca hubo reconocimiento, ni compensación económica ni indemnización de ningún tipo para aquellos, como el Teniente de Navío Mayol, los soldados Salvatierra, Torantes y Villalba o el Capitán Leonetti, entre muchos otros, cayeron en cumplimiento del sagrado deber de defender la Patria.

Mucho menos aún, el humilde agente de Policía de facción en una esquina de barrio, que fue asesinado simplemente para robarle el arma reglamentaria o los cientos de personas de la población civil inocente, víctimas del terrorismo, pero ajenas a las hostilidades de la guerra sucia.

Esta maligna y arbitraria discriminación está adecuadamente descripta en una editorial de un importante matutino (ref. 1)

Pero hay otro aspecto más que irrita y molesta sobremanera: La forma como el gobierno, con una discrecionalidad total e irresponsablemente, utiliza los fondos públicos.

Este dilapidar los dineros que los ciudadanos aportamos a través de la enorme presión impositiva, se suma al mega escándalo de las “Madres de Plaza de Mayo” y seguramente de tantos otros que sospechamos e intuimos, pero desconocemos en profundidad, hace que sea lícito pensar que nos encontramos frente a una verdadera asociación ilícita que tiene como objetivo, rapiñar y esquilmar los fondos públicos.

Vamos mal, pero cada vez peor.

Los absurdos gubernamentales, sin un mínimo de equilibrio y cordura, permiten pronosticar tiempos cada vez más difíciles.

NOTAS:
(1) Discriminación Entre Víctimas - Editorial diario “La Nación” - 01-10-11.


Dr. Alfredo Raúl Weinstabl

miércoles, 24 de agosto de 2011

LA MAYORIA DIJO SI


Es lamentable ver como la mayoría de nuestros compatriotas le dijeron SI a:

La falta de amor a la Patria


1 - La corrupción indiscriminada
2 - La falta absoluta de valores
3 - La falta de educación y el bajo nivel de educación
4 - La fábrica de vagos: Planes Trabajar y Asignación universal por hijo
5 - La inseguridad diaria
6 - La inflación que no existe, es una sensación
7 - Las mentiras permanentes
8 - Las estadísticas dibujadas
9 - Las patotas
10 - Los piqueteros
11 - Los cortes a destajo
12 - Los 293 desaparecidos, que pareciera que solo le interesan a Red Solidaria
13 - Los montoneros que ya sufrimos en los 70s
14 - Las malversaciones de Hebe y Cia.
15 - Las tomas de terrenos y acampes donde a cada uno se le antoja
16 - La marihuana, el paco y la lista que les sigue
17 - Futuras generaciones de tarados y desnutridos
18 - Los lavados de cerebro desde la más tierna infancia
19 - Los jueces pagados y callados
20 - La redistribución (LAS PELOTAS!!!), la de la fortuna Kirchner????
21 - El "fulbo" para todos
22 - La falta de memoria
23 - Los espejitos de colores
24 - Al campo le va muy bien.
25- La Educación esta perfecta con PC gratis para todos, con colegios tomados, rectores echados por alumnos.
26- Los hospitales públicos están bárbaros; los argentinos deben esperar turnos interminables ya que los extranjeros tienen prioridad.
27- La presión impositiva sobre la clase media en todos sus estamentos; es insostenible.
28- La falta de combustible (especial y gasoil) en todo el país; solo te venden las más caras(Premium).
29- La presidenta dá un discurso sobre la “trata de blancas” y a la semana salta el caso Zafaroni(futuro senador K).
30- Destrucción total y vejación de las Fuerzas Armadas, de Seguridad y policiales.
31- Tecnópolis: “circo romano”; cuanto habrá costado!; ¡cuánta corrupción!
(Cada quien que reciba este mail puede agregar las miles de cosas que no puse!!)

Qué será lo que no veo para que este gobierno me guste como al 50% de los argentinos?

Ganó Cristina, perdió Argentina!!.

Pobre Patria!!

Ganó Bonafini, Shoklender, Moyano, Moreno, los ministros corruptos, D´Elia, los guantes blancos, los paraísos fiscales.

Ganaron los ñoquis de 5, 7 y 10 mil pesos, los bolsoneros, el nepotismo, los millones que cobran planes.

Ganaron los vagos.

Perdió Argentina!!

Ganó la corrupción, las componendas, las coimas.

Cuatro años más con esta banda de malhechores.

Pobre Patria, pobres de nosotros, el 49 % restante!!!!

NOS QUEDAN APENAS 75 DIAS DE ALGUN MILAGRO;

¡QUE DIOS NOS PROTEJA DE LO QUE SE VIENE!

Será entonces como dijo Joseph De Maistre "CADA NACIÓN TIENE EL GOBIERNO QUE SE MERECE"

martes, 2 de agosto de 2011

EL JUEZ Y LOS PROSTIBULOS

El juez de la Corte Suprema, Eugenio Zaffaroni, dice que es dueño de tantas propiedades que no tiene la menor idea de lo que sucede en ellas y que sólo a los interesados en "desequilibrarlo emocionalmente" se les ocurriría hacer público que seis departamentos que están registrados a su nombre son prostíbulos.

Que un jurista prestigioso como Zaffaroni haya procurado defenderse de esta manera pueril es casi tan sorprendente como fue la denuncia, formulada por la Fundación La Alameda, una ONG que lucha contra la trata de personas, según la que un miembro de la Corte Suprema está vinculado de algún modo con la prostitución.

Puede que Zaffaroni sea tan inocente como afirma, pero es indigno de su parte atribuir el revuelo que se ha producido en torno al asunto a "una campaña", táctica ésta que es habitual entre los políticos y sindicalistas que son acusados de enriquecimiento ilícito u otros actos de corrupción.

Como la mujer de César, es necesario que un juez de la Corte Suprema no sólo sea honesto sino que también lo parezca.

Zaffaroni no puede pretender que los demás le den el beneficio de la duda en base a su trayectoria profesional.

Tiene forzosamente que mantenerse por encima de toda sospecha.

Para continuar integrando la Corte, pues, le será necesario dar una explicación coherente y convincente de lo que ha sucedido.

No le será fácil.

Si fuera cuestión de un inmueble solo que funcionaba como un prostíbulo, la mayoría lo atribuiría a nada peor que la mala suerte o el descuido de un hombre ocupado por asuntos mucho más importantes, pero parecería que ya se han descubierto seis alquilados a comerciantes del sexo.

Una posibilidad es que todo sea culpa de quienes administran las muchas propiedades que están al nombre del juez, pero en tal caso se pondría en duda su capacidad para juzgar el carácter de sus socios, además de plantear preguntas acerca de los círculos en los que se mueve, que con toda seguridad no lo favorecerían.

A menos que Zaffaroni logre aclarar muy pronto el asunto escandaloso en que se ha visto involucrado, tendrá que optar entre renunciar a la Corte Suprema y enfrentar un juicio político.

Dadas las circunstancias, la primera alternativa sería la menos penosa.

Si bien escaseen los legisladores que quisieran ver defenestrado a un juez que hasta hace poco disfrutaba de una reputación envidiable, a la luz de la gravedad de los hechos no les quedaría otra alternativa que asumir la responsabilidad que les corresponde.

Mientras persistan motivos para suponer que, aun cuando Zaffaroni no lucrara con el negocio de la prostitución, toleraba que otros lo hicieran, lo que, es innecesario decirlo, lo hacía vulnerable al chantaje, carecerá de la autoridad moral que debería tener cualquier juez, para no hablar de un miembro de la Corte Suprema de Justicia.

La renovación, por medios cuestionables, de la Corte Suprema que emprendió el entonces presidente Néstor Kirchner resulta ampliamente considerada uno de los logros principales de su gestión.

La incorporación de Zaffaroni contribuyó a la restauración del prestigio de lo que es, al fin y al cabo, una de las instituciones fundamentales de la Nación.

La Corte no ha decepcionado, ya que en muchas oportunidades ha hecho gala de un grado notable de independencia del Poder Ejecutivo, pero las revelaciones en torno a lo que pasaba en diversas propiedades de Zaffaroni amenazan con transformarla una vez más en blanco del desprecio ciudadano.

Lo entienda o no Zaffaroni, de ahora en adelante millones de personas, tanto aquí como en el resto del mundo, creerán que en nuestro país administran la Justicia individuos estrechamente relacionados con el submundo del sexo comercial, un ámbito tradicionalmente propio de delincuentes de la peor especie, políticos corruptos y policías venales.

Por cierto, está en juego muchísimo más que el "equilibrio emocional" de una persona determinada.

Aunque amplios sectores ciudadanos parecen haberse resignado a la politización impúdica de la Justicia, ninguno estará dispuesto a respetarla si sospecha que uno de sus representantes más influyentes ha permitido que sus propiedades sean usadas como prostíbulos.

Es por lo tanto urgente que Zaffaroni consiga desvincularse por completo del escándalo.